Me da pena ver como Cameron Díaz ha perdido el brillo de su mirada, no sé donde lo dejó, tal vez se lo llevó la madre de Matt Dillon, o Justin Timberlake cuando se fue con Jessica Biel, o estará en una de las decenas de botellas de Jack Daniels vacías de su salón.
Siempre pensé que ese empeño suyo en adelgazar y convertir en preferida la frase : "me faltan cuatro kilos para mi peso ideal" le haría darse cuenta que la belleza y la delgadez no es lo mismo, pero nada y a pesar del photoshop evidente de las instantáneas de Marie Claire, los huesos de sus brazos son algo que produce dentera como las "patas pollo baratas de mercado" (=sin muslos), su mirada lánguida da penita y es la antitesis a sus carcajadas de antaño.



















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